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6 avril 2013 6 06 /04 /avril /2013 14:39

 

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   Art Spiegelman. 
     Una retrospectiva de cómics, dibujos y bocetos

      ÁNXEL GROVE. 30.12.2012 

 

El año que concluye ha sido en Europa el de Art Spiegelman, nacido en Suecia en 1948 pero ciudadano estadounidense y residente en Nueva York desde que era un niño. Tras recibir en enero de 2012 en Francia del Grand Prix de la ville d'Angoulême —algo así como el Premio Nobel del cómic—, la completísima retrospectiva de su obra que se presentó en el festival ha recorrido tres ciudades europeas cosechando un éxito sin precedentes para una exposición dedicada a un autor de historietas.8

 

CO-MIX: Art Spiegelman. Eine Retrospektive von Comics, Zeichnungen und übrigem Gekritze (CO-MIX: Art Spiegelman. Una retrospectiva de cómics, dibujos y bocetos) está a punto de cerrar la primera parte del periplo continental —es posible que sea comprada por instituciones de otros países, pero no hay nada confirmado—. Hasta el 6 de enero está en cartel en el Museo Ludwig de Colonia (Alemania) y las colas de público son diarias.

 

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La génesis de 'Maus'

El final de la exhibición coincide con la reciente edición en español de Metamaus, una obra de casi 300 páginas que incluye también un DVD donde el dibujante destripa y exprime la génesis, intrahistoria, producción y consecuencias de la novela gráfica más famosa de todos los tiempos, Maus, el único cómic ganador, en 1992, de un Premio Pulitzer.

Además de los originales completos de los dos tomos deMaus, un libro que Spiegelman tardó trece años en concluir y que fue editado por entregas desde 1980 antes de ser compilado en libro, la muestra incluye desde trabajos del dibujante, cuando era un adolescente, para los envoltorios de la marca de chicles Topps —en España,La Pandilla Basura—, hasta su último trabajo, Sin la sombra de las torres (2004), sobre los atentados del 11-S.

Afiladas cubiertas

También se exponen docenas de afiladas cubiertas para la revista The New Yorker, ejemplares de los cómics que colocó en la prensa underground de los años setenta (entre ellos Funny Animals, Bizarre Sex y Roxy Funnies) y bocetos para obras inconclusas o dejadas de lado por este prolífico e inteligente autor que en 2012 también recibió el premio Siegfried Unseld Prize que se concede bianualmente a creadores que propongan la difusión de valores humanistas.

En Maus, que ha sido traducido a más de veinte idiomas, Spiegelman cuenta la biografía de Vladek Spiegelman, un judío polaco superviviente de los campos de exterminio nazis, a través de su hijo Art, un dibujante de cómics que quiere dejar memoria de la aterradora persecución que sufrieron millones de personas en la Europa sometida por el Hitler y sus secuaces.

Para componer la novela gráfica, el dibujante y guinoista, además de entrevistar a su familia, leyó toda la literatura sobre el genocidio judío y el nazismo y consultó una enome cantidad de documentación gráfica. "Lo más difícil fue visualizar lo sucedido, recrearlo. Ponerme a rebuscar fue doloroso, me hizo sentir ese vacío que se experimenta al mirar una foto de familia de antes y después de la Segunda Guerra Mundial", dijo Spiegelman en una entrevista en El País.(más abajo)

 

 

Psicoanálisis de un ratón trágico

Art Spiegelman cuenta en ‘MetaMaus’ el origen, el éxito y la crisis de su obra maestra, ‘Maus’

Es el único tebeo que ha ganado el Pulitzer

 

TOMMASO KOCH  Madrid 16 DIC 2012 

 

 

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'El pasado se cierne sobre el futuro', de 1992, contenida en 'MetaMaus'.

 

Dibujar ratones. Para la pequeña Nadja, ese era el oficio de su padre. Lo cual era cierto. Pero reduccionista. Porque con sus roedores antropomórficos Art Spiegelman llenó uno de los cómics más famosos de la historia: Maus. Y el relato en forma animal de cómo su padre, Vladek, sobrevivió al Holocausto es el único tebeo que haya ganado el Pulitzer, en 1992. Además de cambiar para siempre el mundo del cómic y el de su autor.

“Maus mostró que el tebeo podía ser tan interesante como la literatura o la pintura, que podía tratar un tema enorme como el Holocausto”, asegura el dibujante estadounidense (Estocolmo, 1948) por teléfono. De ello, y de muchísimo más, habla Spiegelman en MetaMaus, una mezcla de documentos, bocetos, fotos, un DVD, conversaciones con su padre, testimonios de su familia y, sobre todo, su larguísima charla con la profesora Hillary Chute, que se acaba de publicar en España (Mondadori).

“He dado todo lo que podía. MetaMaus es una de las obras más enciclopédicas jamás editadas”, defiende Spiegelman. Exagerado o no, lo cierto es que las 300 páginas del libro contestan a las preguntas claves (¿Por qué un cómic? ¿Por qué ratones? ¿Por qué el Holocausto?) y a prácticamente todas las demás cuestiones que hayan surgido sobre Maus.

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Un autorretrato de Art Spiegelman.

Por ejemplo, MetaMaus narra el proceso de creación de la obra maestra de Spiegelman. Y cómo tardó 13 años en terminar los dos tomos en blanco y negro de Maus. “Sabía que sería un proyecto largo. Empecé entrevistando de nuevo a Vladek [en 1972 Spiegelman grabó varias horas de conversaciones con su padre y publicó una primera versión de Maus, de tres páginas] y descubrí que no podía comprender lo que me contaba a no ser que me metiera de lleno en el tema”, desvela el dibujante.

De ahí que Spiegelman conjugara las charlas con su padre con un buceo hasta lo más profundo del abismo del Holocausto. “Leí todo lo que tuviera que ver con lo ocurrido”, relata el autor. Y no solo. Vio películas y documentales, entrevistó a otros supervivientes relacionados con su familia y viajó a Auschwitz y a Dachau. “Fue espeluznante. De verdad tenías la impresión de caminar sobre huesos”, escribe Spiegelman de su visita a Dachau. De la forma de los lavabos a las cámaras de gas, el autor buscó en los campos de exterminio las respuestas a su gran reto: “Lo más difícil fue visualizar lo sucedido, recrearlo. Ponerme a rebuscar fue doloroso, me hizo sentir ese vacío que se experimenta al mirar una foto de familia de antes y después de la Segunda Guerra Mundial”. Como la que comenta el propio Vladek en Maus: “Solo Pinek, mi hermano menor, sobrevivió. Del resto de mi familia no queda nada”.

El volumen contiene una entrevista con el autor, bocetos, fotos y mucho más

Precisamente el padre de Spiegelman es la figura central de Maus. Su dramático pasado de judío número 175113 en Auschwitz es la columna sobre la que el cómic se rige: “Si existía constancia histórica clara tendía a triangular lo ocurrido y subsumir el recuerdo de Vladek con el colectivo. Pero si existía alguna razón personal para que él lo recordara diferente optaba por su versión y, en caso de que fuera necesario, intentaba corregirla”.

Aunque Maus también narra el entonces presente de la compleja relación entre Vladek y Art. “No me quería asemejar en nada a él. Me hice artista porque le parecía algo inútil”, cuenta Spiegelman. Qué opinaría Vladek de la versión final de Maus jamás se sabrá: falleció en 1982. Años antes, en 1968, se suicidó Anja, madre de Art y esposa de Vladek, con quien compartió el drama de la estancia en Auschwitz-Birkenau.

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La litografía 'En el parque con mamá', de 1979.

 

“El cómic es el idioma natural de intentar cumplir un mandato que no era consciente de estar atacando: el deseo de mi madre de que contara su historia”, explica Spiegelman sobre las razones de su apuesta por el tebeo. Las demás tuvieron que ver con “la abstracción que implica la página del cómic, el hecho de yuxtaponer momentos temporales” y con un formato que “busca las esencias”.

Con sus judíos ratones y sus nazis gatos en cambio Spiegelman buscó reproducir la “deshumanización básica en un proyecto de aniquilación”. De hecho, la propaganda alemana a la sazón retrataba a los judíos como roedores. Aunque, tal vez por eso, o porque “la imagen del ratón contiene el estereotipo de la criatura patética e indefensa”, Maus no hizo especial ilusión en Israel. Y hace solo muy poco se tradujo al hebreo. Tampoco hubo fans de Spiegelman entre los polacos, retratados como cerdos.

Más en general, a Maus le costó arrancar. Publicado entre 1980 y 1991 en la revista de cómics de vanguardia RAW, que Spiegelman y su mujer, Françoise Mouly, habían fundado, el autor cuenta que el libro pasó por el rechazo de “todas las editoriales respetables”. Finalmente, Pantheon editó el primer tomo —hubo que acelerar la publicación porque Spielberg estaba preparando el filme Fievel y el nuevo mundo, de temática parecida—, y fue un triunfo. Incluso demasiado, para su autor. “En mi arrogancia, daba por hecho que mi obra se valoraría de forma póstuma. El éxito me provocó una crisis. Me empujó a quererme esconder en una ratonera y a desaparecer”, recuerda Spiegelman. Solo salió de allí gracias a su analista. Y en 1991 por fin se publicó el segundo tomo de su obra.

Su éxito me llevó a querer esconderme en una ratonera"

Sin embargo, 20 años después, su relación con Maus sigue siendo contradictoria. “El hecho de que tuviera tanta difusión me parece un regalo y un desastre. Me aportó seguridad económica, pero nunca podría haber previsto la carga de intentar no estorbar a la obra. Había contraído una obligación con los muertos”, asegura.

De esto, y de su fama, se quejaba Spiegelman en una conversación con Matt Groening. Pero el creador de Los Simpson le ofreció una perspectiva distinta: “Es como si te lamentaras del cenicero sucio de tu Rolls Royce”. Spiegelman ha aprendido también a no quejarse de las versiones y análisis que se han hecho de Maus a lo largo de la historia: “En el fondo, para mí todos son malentendidos. Con MetaMaus me he explicado claramente. Ya no es mi trabajo”.

Había contraído una obligación con los muertos”

Art Spiegelman

Otra cosa es sin embargo que Spiegelman defienda su libro con uñas y dientes. Por eso siempre se ha negado a una adaptación cinematográfica. Y por eso ha pronunciado decenas de no a galerías y museos del calibre del MoMA, que querían exponer o comprar sus dibujos. “No veo por qué haya que rehacer Maus. Solo sería por dinero”, relata el autor.

Además, Spiegelman aprecia su obra como está hecha. Porque todo enMaus “está entrelazado” y cada página tiene detrás cuadrículas, bocetos y un largo estudio gráfico y conceptual. Tal vez un trabajo imprescindible para un dibujante que no se considera especialmente habilidoso y desde luego no estaría de acuerdo con la definición que de él da otro artista famoso del tebeo, Seth: "Es uno de los mejores, más listos y más talentosos dibujantes de la historia". Spiegelman mantiene un perfil mucho más bajo: “No tengo la habilidad innata. La he compensado con la obsesión y con una reflexión intensa sobre qué quería hacer. El pensamiento sustituyó la tinta”. Tras eso, lo demás estaba hecho. Solo faltaba dibujar ratones.

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La página 201 de 'Maus'.

 

VIDEOS > http://youtu.be/UZhaJXX6HPA (en español)

 

                   http://youtu.be/-BBS5cydBR8 

 

                   http://youtu.be/STSzcbmUdoQ 

 

                   http://youtu.be/ql4oZtLruFE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

 

   

 

 

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Jean-Pierre Lambert
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