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30 mars 2013 6 30 /03 /mars /2013 13:00

 

 

 

 
  

JPLblog 5   jplambert.com 

 

GEORGES ROUSSE

MODIFICA EL ESPACIO EN CANTABRIA 

 

TEXTO : RUTH MÉNDEZ PINILLOS

 

Iniciado en la fotografía a muy corta edad, fue a los diez años cuando recibió su primera cámara fotográfica, en la actualidad George Rousse (París, 1947) recorre el mundo rastreando los rincones más inhóspitos. Artista vital y versátil, su tarea es la búsqueda incansable del espacio idóneo, del soporte adecuado en el que plasmar su obra: un gran lienzo arquitectónico que finalmente
resultará intervenido y transformado. Rousse trabaja en edificios dinámicos tales como museos
o recintos feriales, sintiendo especial predilección por la reutilización  de espacios ruinosos como mataderos, hospitales abandonados, castillos o edificios industriales en desuso.

 

EL ARTISTA

Si tuviéramos que definir la personalidad de George Rousse, lo describiríamos como una persona sencilla, amable y accesible. Sincero, confiesa que le gusta viajar, conocer distintas culturas y gente interesante en cada país. Dinámico y activo, trabaja intensamente adaptándose a imprevistos y resolviendo con asombrosa rapidez los proyectos. Su escuela es la práctica y su trabajo no es oficio sino devoción. Humilde, confiesa no hacer cosas extraordinarias sino apasionantes: su mayor satisfacción radica en la trasformación de los espacios.

 

UN NUEVO CONCEPTO DE  ARTE

Pintor o fotógrafo, artista en definitiva, George Rousse crea juegos ópticos. Utiliza como soporte la arquitectura, elemento determinante a la hora de concebir la obra. Sobre las estructuras y sirviéndose de sus conocimientos
de perspectiva logra, por medio de la aplicación del color, ofrecer un primer boceto.
Finalmente, la creación se resuelve a través de la lente de la cámara fotográfica, artífice de una instantánea que reorganiza la composición. Se establece en ese momento un doble juego visual: la arquitectura deconstruida, fragmentada en colores y desorganizada a simple vista es reconstruida a través de la lente. Un juego que nos conduce a una reflexión: en este proceso técnico, casi matemático, ¿qué es considerado obra de arte?: ¿el resultado -la fotografía-, la herramienta empleada -la arquitectura pintada- o el hecho creativo en sí mismo -la intervención-?  Durante el procedimiento alterna pintura y fotografía, ambas disciplinas se superponen y son retomadas hasta obtener
la fotografía de un espacio modificado, inexistente y efímero que desaparecerá fuera de los focos. Una vez
terminado el trabajo nos planteamos una nueva cuestión: ¿dónde acaba lo real y comienza lo imaginario?


   
Musée Réatu – Arles - 2006

 

ANTECEDENTES Y REFLEXIONES

Como señalaría Vasili Kandinsky, toda obra de arte es hija de su tiempo. Un tiempo que acumula un bagaje cultural, un código artístico elemental que permanece al haber superado su propia atmósfera creadora y que guarda en sus entrañas la esencia de cada etapa artística. La historia del arte posee un hilo conductor capaz de relacionar las distintas vertientes y tendencias del arte y, de este modo, retrocediendo en el camino, encontramos algunas conexiones
con artistas que teorizaron sobre la percepción visual: es el caso de Seurat –su exhaustivo puntillismo generaba los
colores del espectro, colores que eran agrupados por el ojo del espectador trasformándolos en formas compositivas-,
o el orfismo de Delaunay –tras laboriosos estudios llegaría a la conclusión de que la luz sólo podía ser plasmada
pictóricamente a través del color.

Las teorías de estas dos figuras serán el germen, a comienzos de los años 60, de una nueva corriente pictórica que planteaba la expresión artística como un juego mental: el op art. Los guiños visuales de George Rousse se acercan, en cierto modo, a estos planteamientos estéticos. Josef Albers, precursor de esta tendencia, obligaba al espectador a adoptar dos percepciones contradictorias confiando en la interacción del color: el resultado eran piezas basadas en colores y formas de apariencia ambigua y oscilante. Las inquietantes composiciones multifocales de la británica Bridget Riley evocaban una expresividad llena de tensión y contención formal. Sus composiciones se encontraban impregnadas de una energía pictórica que reclamaba una considerable concentración por parte del espectador. Victor Vasarely y su fascinación por las llamadas líneas de fuerza -ondas, circuitos, redes de todo tipo-. Y tal vez el ejemplo más cercano, el venezolano Carlos Cruz-Díez, cuya producción se basaba en la confusión visual establecida mediante los cambios de punto de vista del espectador y la incidencia de la luz, son algunos referentes que encontramos observando los juegos visuales de Rousse. 

 



“Continents” – Nancy - 2005

 

Planteamientos con muchos aspectos en común y otros, excluyentes y definitivos, que diferencian a George Rousse: los artis tas del op art huían del establecimiento de un punto de vista claro y reconocible enfrentando al espectador a composiciones multifocales siempre nuevas (aspecto que les llevaría hasta el arte cinético). Rousse, por el contrario, busca en su discurso artístico recomponer una realidad aparentemente desordenada que toma forma bajo un único punto de vista. A través de la lente procesa el desorden existente en la tercera dimensión arquitectónica trasladándolo al orden aparente de la bidimensionalidad fotográfica. Un arte sometido, sistematizado de tal manera que nada surge fruto de la improvisación sino como resultado del estudio y la meditación. Y que resulta perfectamente comprensible pues consigue atrapar al espectador y conducirlo hasta el punto de vista del artista. Continuando con nuestras conexiones en la historia del arte,encontramos otra vertiente con ciertos puntos en común: el land art. Las instalaciones de Rousse y su conjunción con la fotografía -dejando a un lado los postulados ecologistas, la integración del arte en el paisaje o la dramatización de la naturaleza-, pueden vincularse con ciertas obras de Richard Long. En A line made by walking (1967) Long recorrió el campo una y otra vez hasta ver impresa una línea recta con la huella de sus pasos, una obra en marcha, que a semejanza de las actuaciones de Rousse, para ser trasladada al público tuvo que ser fotografiada. Esta solución adoptada, en apariencia simple, nos hará retroceder en nuestra reflexión: finalmente, ¿la esencia del arte residía en el medio, en el resultado o en la intervención? ¿En el espacio intervenido, en el sorprendente resultado fotográfico o en la conjunción de ambos?  Lo cierto es que su fuente de inspiración a la hora de enfrentarse a cada nuevo proyecto viene determinada por el espacio en sí mismo, su morfología y el efecto lumínico son determinantes para la realización de las piezas. La energía que desprenden las distintas arquitecturas, la historia que guardan sus muros, las formas puras, el equilibrio estructural..., son los elementos que indudablemente convierten a las estructuras en protagonistas absolutas, en principio y fin de su arte y la fotografía, al fin y al cabo, es una herramienta que permite la permanencia en el tiempo de su obra.

 

Amilly - 2008

 

INTERVENCIONES EN CANTABRIA

 

En 2006, George Rousse ha trabajado en Cantabria, dentro de una iniciativa de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, y para este proyecto seleccionó dos espacios diferentes. El primero de ellos ha sido la lonja del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria ubicada en Santander, en la que intervino en el mes de octubre. En este espacio obtuvo como resultado la producción de dos potentes piezas pertenecientes a una misma serie. Unas obras dotadas de gran fuerza y carga estética cuya genialidad radica en poseer una aparente simplicidad formal.  Un gran círculo negro, un agujero negro que engulle el espacio y se adelanta hacia el espectador en una secuencia que toma nuestro espacio circundante. La segunda cita tuvo lugar en diciembre en la Feria de Muestras de Torrelavega, la antigua fábrica La Lechera. Sus obras son verdaderamente extraordinarias. Sus anamorfosis trastocan nuestra percepción visual produciendo sorprendentes puzzles. La contemplación de sus obras reactiva nuestros sentidos, estimula nuestra visión y provoca interrogantes que pueden acabar con la fiabilidad de nuestra experiencia perceptual. 

 

 

                          Santander – 2006 (fotografías : Javier Lamela)

 

 

Algunas obras:

 

 

Vitry - 2007

 

 

 

 

Museo del Hombre – Paris 1

 

Museo del Hombre – Paris 2

 

Museo del Hombre – Paris 3

 

La obra terminada al Museo del Hombre - Paris

 

VIDEO >  http://youtu.be/cnwTgXymWf0 

 

 

 

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Jean-Pierre Lambert
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fotografo de interiores 31/08/2017 12:44

Me gustaron mucho las fotografías que has publicado, son profesionales y tomadas de forma natural, enhorabuena

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  • : Emile780
  • Emile780
  • : galerista, agente artistico, curador
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