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25 avril 2013 4 25 /04 /avril /2013 15:14

 

JPLblog 5   jplambert.com

 

 

HOMENAJE A MANUEL ÁLVAREZ BRAVO

HISTORIA DE UN ARTISTA.

 

 

“No tengo memoria, mi mente está orientada hacia el futuro, no hacia el pasado”

Manuel Álvarez Bravo
 

La primera vez que tomó una fotografía, fue con una cámara prestada, yendo de paseo con unos amigos al campo.

Debido a su situación económica, estudia contabilidad para ayudar a su familia y desde los 16 años trabaja como burócrata en la contraloría. Es ahí donde conoce a Vicente Aldana, su jefe, quien empieza a enseñarlo a ver. Le hacía preguntas con la intención de que aprendiera a fijarse en las cosas de la vida, como en los detalles de las fachadas.

Al comenzar los años 20 trabajaban en México fotógrafos como Vallejo, Silva, Martínez Solares y Garduño. “En la compañía de tranvías de Hugo Conwell, se recibían revistas extranjeras como The Amateur Photographer and Photography, al hojearlas tuve una nueva influencia. Organicé tal vez inconscientemente, el conocimiento de la fotografía. Yendo a ver a Martínez Solares, quien viajaba continuamente a San Francisco y a París trayendo nuevas ideas y a Garduño, conocí otras revistas”.

En 1922 compra en Islas Hermanos su primera cámara en $100.00 pesos. “Daba abonos de $10.00 pesos cada decena; ahí compré también mi primera amplificadora”

En 1923 conoce al fotógrafo Hugo Bremhe quien le deja observar su trabajo en el cuarto obscuro. Álvarez Bravo lo recuerda como una de sus lecciones más importantes.

En 1925 gana el primer premio de fotografía en la Feria regional Ganadera de Oaxaca. Era una feria de ganado, que incluía artesanía y fotografía. La foto premiada representa una pareja remando en chapultepec.

Emocionado llevó su imagen premiada al señor Ferrari Pérez, fundador del Museo de Historia Natural. “Tenía una gran biblioteca, su hijo era amigo mío. Él me regaló la cámara de Daguerre, de las cuales existen unas 5 ó 6 en todo el mundo y la cual doné al Museo de Arte Moderno de México”.

 

"Instrumental" - 1931

Apasionado por la lectura, visitaba la librería Robredo donde adquirió, en abonos, algunos libros como Picasso de Maurice Raynac y Les Máitres de l´estampe Japonaise de Louis Aubert, que aún conserva.

“Empecé a hacer fotografías “raras”, como le llamaban en esa época al arte moderno Rarismo. Me descubrieron dos personas: Carlos Orozco Romero quien quería hacer una exposición de fotógrafos aficionados y Mantel, fundador de la Casa Rudiger, quien me puso en contacto con Orozco Romero”.

Por estos años, conoce a Tina Modotti quien llega al país en 1922; en 1927 se hace propiamente “Fotógrafo Profesional”.

“Con los muralistas, aprendí a ver. Algunas veces tenía que fragmentar los murales para tomar algún detalle. Un día, Orozco se acercó a mí y me dijo “no soy Diego, no me hagas cuadritos”.

En 1931, gana el primer premio en el concurso de La Fábrica de Cemento Tolteca. En el que había que expresar el espíritu de la fábrica. El resultado fue una imagen casi abstracta, en donde resalta un muro blanco y un piso de grava. 

Un año más tarde realiza su primera exposición individual en la Galería Posada. En 1934 conoce a Strand, quien está filmando su película “Redes”, junto al río de Veracruz, Alvarez Bravo produce cerca de ahí su fotografía “El obrero en huelga asesinado”. “Estaba haciendo unos ensayos de movimiento con una cámara de cine, prestada por un amigo. De pronto se escuchó un sonido, que yo no supe identificar, creí que eran cohetes, ya que el pueblo estaba de fiesta. Todo el mundo empezó a correr, yo no podía cargar la cámara y le pedí a un señor que me ayudara. Cuando llegamos se encontraba el obrero tendido bañado en sangre”.


obrero en huelaga, asesinado, 1934.

Alvarez Bravo se une a la LEAR (Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios), quienes tenían la intención de detener el fascismo. En 1935 expone con Cartier- Bresson en el Palacio de Bellas Artes de México.

En 1938 Rivera presnta a Alvarez Bravo con André Breton, quien lo invita a participar en la exposición que organiza la Galería de Arte Mexicano. Breton le pidió que se encargara de la portada del catálogo, surgiendo así, “La buena fama durmiendo” .


La buena fama durmiendo, 1938, 1939.

“Recuerdo que me encontré a una modelo haciendo cola en una ventanilla de la Academia de San Carlos y le pedí que posara para mí. Envié al mozo a comprar unos abrojos y llamé al doctor Martín para que vendara a la modelo. Siempre me ha acechado la idea de peligro que en esta imagen está representada por los abrojos, que viene a ser la contracción de dos palabras: abre – ojos. La idea de vendar a la muchacha me vino de ver cómo las bailarinas del ballet de Ana Sokolov se vendaban los pies”.

Breton quedó impresionado con las fotografías de Don Manuel y escribió: “Alvarez Bravo conjuga ese poder de conciliación de la vida y la muerte. Nos permite descubrir los polos opuestos”.

En 1942 la Photo League, organiza una exposición de Don Manuel, una de las integrantes del ballet de Ana Sokolov los pone en contacto con él.

De 1943 a 1953 trabaja como fotógrafo de fijas de la Sección de Técnicos y Manuales del Sindicato de la Producción Cinematográfica en México. Entre las películas que retrata se encuentra “Nazarín” de Buñuel.

Por estos años, enseña fotografía en la Escuela de San Carlos, en el Instituto de Cinematografía del STPC y en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos.

Al dejar el cine, funda con Leopoldo Méndez y Rafael Carrillo, el Fondo Editorial de la Plástica Mexicana, dedicado a la edición de libros de arte. Publican entre otros: “Posada” y “Flor y canto del arte prehispánico”, realizando una extraordinaria labor tanto editorial, como de difusión del arte mexicano.

En 1980, deja el Fondo Editorial e inicia la colección del Museo de Fotografía, que cuenta con más de 1300 obras de la fotografía internacional

A partir de entonces se dedica a trabajar sus fotografías y a comprar grabados y otras obras del arte de la imagen, con las cuales inicia su colección de arte gráfico.

ENTREVISTA REALIZADA POR BEATRIZ GUTIÉRREZ MOYANO. 1981

 

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Manuel Álvarez Bravo: fotografías más allá
del México lindo y querido

Manuel de la Fuente Manolhito / Madrid

13/02/2013

La Fundación Mapfre inaugura una gran exposición dedicada al genial fotógrafo mexicano

Más allá del México lindo y querido (aunque también se revelaba en el fondo de su corazón), muchísimo más allá de las rancheras y corridos (a pesar de que su alma pulsara el guitarrón de los machos), Manuel Álvarez Bravo fue un fotógrafo de intensa genialidad, capaz de asimilar en sus negativos las vanguardias europeas (Picasso, Gómez de la Serna, Breton), que él anticipó casi antes que nadie en las Américas, con el muralismo, la tradición y el naturalismo.

Manuel Álvarez Bravo

Hombre y artista capaz de retratar el interior más profundo del país azteca, pero también de insuflar en sus imágenes (tanto fotográficas como en las de sus documentales experimentales cinematográficos) las teorías del montaje de Eisenstein, Álvarez Bravo se pasó toda su vida (cien años mondos y lirondos) fotografiando, como adorador del cine intentando ser cameraman (tuvo que conformarse con la foto fija, pero en películas de altura, como «Nazarín» y «Subida al cielo», de Buñuel) y buena parte del fruto de su incalculable trabajo se expone en la muestra que este miércoles se inaugura en el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, organizadora de la exposición en compañía del Jeu de Paume parisino, la Fundación Televisa mexicana, y el Museo de Puebla, también mexicano, que será el próximo lugar que reciba esta muestra que dejará Madrid el próximo 19 de mayo.

Ciento cincuenta y dos imágenes

La exposición ofrece al visitante (que se sorprenderá muy gratamente) de ciento cincuenta y dos fotografías y cinco proyecciones cinematográficas inéditas (en 8 milímetros y súper 8), y algunos documentos de notable interés, como sus bloc de notas, materiales de trabajo y las misivas que se cruzó con otros artistas como Henri Cartier-Bresson, Alfred Stieglitz y Edward Steichen. Además se ha creado un espacio web dedicado exclusivamente a la exposición: www.exposicionesmapfrearte.com/manuelalvarezbravo

Pablo Jiménez Burillo, Director General del Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre, presentaba este martes la exposición y a Manuel Álvarez Bravo, que sigue siendo el rey de la fotografía mexicana. «Creo que lo más importante de la muestra es que quiere romper la imagen tópica que se pudiera tener de Manuel Álvarez Bravo, como solo un fotógrafo del México profundo. Aquí, además de eso, lo mostramos con alguien bastante cercano a las vanguardias españolas, algo más que el fotógrafo del México posterior a la Revolución, un artista que supo integrar el vanguardismo con el sentimiento local que también impregnaba su obra».

Organización por obsesiones

La muestra está organizada de una forma bastante original. Así, en lugar de la habitual división temática, se ha organizado según las propias ideas del creador en cuanto al arte. Son las «obsesiones formales de Álvarez Bravo», como subraya una de las comisarias de la muestra, Laura González Flores, «las obsesiones iconográficas, resumidas en formar, construir, aparecer, ver, yacer, exponerse, caminar y soñar».

Picasso, Gómez de la Serna, Dalí, Buñuel, fueron sus influencias

Laura González también mostraba algunos de los trazos de la vida y la obra del artista: «Es un maestro de la fotografía moderna mundial. Alguien que construye un lenguaje moderno, reflexivo, formal, que primero bebe de los fotógrafos constructivistas del Este europeo, y luego, sobre todo de la vanguardia española, Picasso, Gómez de la Serna, Dalí, Buñuel. Quiso ser camarógrafo, pero no pudo debido a vetos sindicales, y hay que preguntarse qué habría pasado con el cine mexicano si él lo hubiese fotografiado con su visión vanguardista de la imagen. Además era un hombre muy culto, leía mucho también, algo que se nota en los títulos de sus obras».

En este sentido, también abundaba el otro comisario de la exposición, Gerardo Mosquera: «Es un artista muy relacionado con Ciudad de México, con su gigantesco crecimiento como gran urbe, siempre se ha tratado su trabajo rural antropológico, pero fue también un hombre muy urbano, muy inquieto, muy culto, melómano, que citaba a menudo a los clásicos del Siglo de Oro español aunque fuera autodidacta. Era también un hombre muy sobrio y tranquilo, sus fotos son muy contenidas, era bastante abstracto, incluso se puede decir que frío».

Finalmente, Laura González contaba una anécdota a propósito de la pasión de Manuel Álvarez Bravo por el cinematógrafo: «Se sentía muy relacionado con Buñuel y Dalí. De hecho, iba por ahí con una copia de "El perro andaluz" bajo el brazo que le enseñaba a todo el que se dejaba. Y no hay que olvidar que Eisenstein, sobre todo sus escritos sobre el montaje cinematográfico, influyeron también mucho en él». Algo que se evidencia en una de sus fotos más conocidos: «Obrero en huelga, asesinado». Dramáticamente bella, como cualquier figurante muerto de «El acorazado Potemkin».

 

"La hija de los danzantes" - 1933

 

"El ensueño" - 1931

 

 

"Frida Kahlo" - 1930

 

 

VIDEOS > para ver mas fotos : http://youtu.be/KbvUj9nHlIM 

 

                                                        http://youtu.be/m8sAnq8XC9k

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Jean-Pierre Lambert
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commentaires

fotografo profesional 01/12/2016 15:04

Unas instantáneas espectaculares con unas focos impactantes, sin duda una difícil labor elegir una pues todas tienen una calidad y uno uso genial

fotografo Madrid 07/10/2016 12:33

Muy bueno el homenaje que le has dado a este pedazo de artista, lo bueno es que ahora sus obras tendrán más relevancia porque siempre se gana en relevancia, descansa en paz

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  • : Emile780
  • Emile780
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